En las últimas décadas el turismo se ha universalizado, siguiendo el ya clásico lema de «turismo para todos». El turismo no es cosa de unos pocos, privilegiados, adinerados, moradores del norte del planeta.Por fin se ha reconocido el derecho universal del turismo, si bien es un derecho aún con demasiadas restricciones. Son muy pocos los países y las personas que pueden viajar a dónde quieran y explorar los nuevos mundos que se abren a sus miradas y deseos.Aún existen muchos pueblos y personas que tienen restringidos sus movimientos y estas restricciones no son exclusivamente de carácter económico.

La universalización del turismo se ha asociado al turismo de «bajo coste»,al turismo barato, de masas y masificado, con todo lo que ello conlleva en los destinos turísticos, pero también a la hora de planificar y diseñas las nuevas vías y espacios turísticos.

Si nos centramos en el turismo sostenible y responsable, hay que reconocer que se trata de un turismo de élites, para ricos, pues los costes añadidos al turismo necesariamente se elevan y, en algunos casos, sus precios son tan elevados que sólo pueden acceder a esa forma de turismo grupos privilegiados de la población.

Por Loren